Con el paso de los años he ido probando distintos magnesios y casi siempre ocurría lo mismo: al poco de tomarlos, el estómago se quejaba. Llegué a creer que el magnesio, sin más, no era para mí y que me tocaría abandonarlo. Pues no: la culpa era del tipo de magnesio. Con este magnesio no he sufrido ni una molestia, ya desde la primera toma. Se toma sin problema, la cápsula es pequeñita y baja sin esfuerzo, y, sobre todo, el cuerpo lo asimila estupendamente. Eso, por sí solo, ya justifica el cambio. Donde más diferencia he notado con los meses es al dormir. No se trata de quedarme dormido al instante en cuanto me acuesto (tampoco lo pretendía), sino de que el descanso es más seguido y me despierto con mejor cara. Aquellas noches de despertarme a las 3 de la madrugada y quedarme mirando el techo se han reducido mucho, y para mí eso es un gran cambio. También percibo menos sensación de fatiga acumulada a media semana, aunque en esto no puedo asegurar del todo que se deba únicamente a esto, porque he modificado otras cosas al mismo tiempo. Lo que sí sé seguro es que no pienso dejarlo. El bote dura un montón, y el precio resulta muy ajustado para lo que aporta. Totalmente recomendable.
Este suplemento emplea bisglicinato de magnesio, la forma más indicada si lo que se persigue es dormir mejor y calmar el sistema nervioso, y todo ello sin el efecto laxante que tienen otras versiones más económicas. Como es un magnesio quelado, se absorbe mucho mejor y alcanza los tejidos con más eficacia, evitando que se quede dando vueltas por el intestino y cause molestias. Los 360 mg elementales de magnesio por toma son una cantidad considerable; para alcanzar esa cifra real hay que ingerir tres cápsulas. Como el envase trae 150, el tratamiento cubre 50 días. Echando cuentas, cada toma diaria resulta a un coste muy razonable tratándose de un magnesio de gran pureza que no lleva estearato de magnesio ni óxido. Donde más se percibe su efecto es en cómo se duerme y en la recuperación de los músculos si tienes calambres o contracturas. No adormece de golpe: lo que hace es facilitar que el organismo entre en una relajación más profunda cuando acaba el día. Las cápsulas, por su parte, son aptas para veganos, no contienen gluten, y sus ingredientes no están modificados genéticamente; se fabrican en España y la composición es limpia de verdad, sin aditivos que no hacen falta. Para quien busque un magnesio que apoye al sistema nervioso y mejore el descanso, a mi juicio este es una opción muy buena.
- 5 stars: 2 (100%)
- 4 stars: 0 (0%)
- 3 stars: 0 (0%)
- 2 stars: 0 (0%)
- 1 star: 0 (0%)
Con el paso de los años he ido probando distintos magnesios y casi siempre ocurría lo mismo: al poco de tomarlos, el estómago se quejaba. Llegué a creer que el magnesio, sin más, no era para mí y que me tocaría abandonarlo. Pues no: la culpa era del tipo de magnesio. Con este magnesio no he sufrido ni una molestia, ya desde la primera toma. Se toma sin problema, la cápsula es pequeñita y baja sin esfuerzo, y, sobre todo, el cuerpo lo asimila estupendamente. Eso, por sí solo, ya justifica el cambio. Donde más diferencia he notado con los meses es al dormir. No se trata de quedarme dormido al instante en cuanto me acuesto (tampoco lo pretendía), sino de que el descanso es más seguido y me despierto con mejor cara. Aquellas noches de despertarme a las 3 de la madrugada y quedarme mirando el techo se han reducido mucho, y para mí eso es un gran cambio. También percibo menos sensación de fatiga acumulada a media semana, aunque en esto no puedo asegurar del todo que se deba únicamente a esto, porque he modificado otras cosas al mismo tiempo. Lo que sí sé seguro es que no pienso dejarlo. El bote dura un montón, y el precio resulta muy ajustado para lo que aporta. Totalmente recomendable.
Este suplemento emplea bisglicinato de magnesio, la forma más indicada si lo que se persigue es dormir mejor y calmar el sistema nervioso, y todo ello sin el efecto laxante que tienen otras versiones más económicas. Como es un magnesio quelado, se absorbe mucho mejor y alcanza los tejidos con más eficacia, evitando que se quede dando vueltas por el intestino y cause molestias. Los 360 mg elementales de magnesio por toma son una cantidad considerable; para alcanzar esa cifra real hay que ingerir tres cápsulas. Como el envase trae 150, el tratamiento cubre 50 días. Echando cuentas, cada toma diaria resulta a un coste muy razonable tratándose de un magnesio de gran pureza que no lleva estearato de magnesio ni óxido. Donde más se percibe su efecto es en cómo se duerme y en la recuperación de los músculos si tienes calambres o contracturas. No adormece de golpe: lo que hace es facilitar que el organismo entre en una relajación más profunda cuando acaba el día. Las cápsulas, por su parte, son aptas para veganos, no contienen gluten, y sus ingredientes no están modificados genéticamente; se fabrican en España y la composición es limpia de verdad, sin aditivos que no hacen falta. Para quien busque un magnesio que apoye al sistema nervioso y mejore el descanso, a mi juicio este es una opción muy buena.