Envase de probiótico multicepa en cápsulas vegetales
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Probióticos: qué son, qué no son y qué se puede decir de ellos

Qué es exactamente un probiótico según la definición de la FAO y la OMS, en qué se diferencia de un prebiótico o un alimento fermentado, por qué sus efectos dependen de la cepa y qué permite decir la normativa europea y española.

Respuesta rápida: un probiótico es un microorganismo vivo que, administrado en cantidad adecuada, aporta un beneficio para la salud de quien lo toma; es la definición de la FAO y la OMS. Sus efectos dependen de la cepa concreta, no del nombre genérico. En la UE la única declaración de salud autorizada para bacterias vivas es la de los cultivos del yogur y la digestión de la lactosa. En España, desde 2020 la AESAN acepta que aparezca la palabra «probiótico» en la etiqueta, pero sin atribuirle beneficios. Si tienes el sistema inmunitario muy debilitado o estás gravemente enfermo, consulta antes con tu médico.

Pocos términos se usan tanto y se entienden tan poco como «probiótico». Se aplica a yogures, kéfir, chucrut, cápsulas e incluso cosméticos, y en internet suele ir acompañado de promesas sobre la flora, las defensas o el estado de ánimo. En esta guía te explicamos qué es un probiótico de verdad, qué cosas se parecen pero no lo son y qué se puede decir de ellos legalmente en España.

¿Qué son los probióticos?

La definición de referencia es la que propuso en 2001-2002 un grupo de expertos de la FAO y la OMS, y que la Asociación Científica Internacional de Probióticos y Prebióticos (ISAPP) confirmó en su consenso de 2014: microorganismos vivos que, cuando se administran en cantidades adecuadas, confieren un beneficio para la salud del huésped.

Esa frase tiene tres condiciones y las tres importan:

  • Vivos: tienen que llegar vivos al final de la vida útil del producto, no solo en el momento de fabricarlo.
  • En cantidad adecuada: la que se haya usado en los estudios con esa cepa.
  • Con un beneficio demostrado: no basta con ser una bacteria «buena»; el efecto tiene que haberse estudiado.

Los más habituales pertenecen a los grupos de los lactobacilos (por ejemplo Lactobacillus acidophilus o Lacticaseibacillus rhamnosus), las bifidobacterias (Bifidobacterium lactis) y algunos estreptococos lácticos (Streptococcus thermophilus). También hay una levadura muy utilizada, Saccharomyces boulardii.

¿Por qué importa tanto la cepa?

Porque dos bacterias de la misma especie pueden comportarse de forma distinta. El Centro Nacional de Salud Complementaria e Integrativa de EE. UU. (NCCIH) lo explica así: si un tipo concreto de Lactobacillus ayuda en una situación, eso no significa que otro tipo vaya a hacer lo mismo. Por eso la ciencia de los probióticos se escribe con nombre y apellidos: género, especie y una designación de cepa, como L. rhamnosus GG o B. lactis BB-12. Lo explicamos paso a paso en cómo leer la etiqueta de un probiótico.

Lo que no son los probióticos

Probiótico, prebiótico y posbiótico

  • Probiótico: el microorganismo vivo.
  • Prebiótico: no es un ser vivo, sino un sustrato, normalmente un tipo de fibra (como la inulina), que aprovechan de forma selectiva los microorganismos del intestino.
  • Posbiótico: preparados de microorganismos inactivados o sus componentes. Al no estar vivos, no encajan en la definición de probiótico.

¿Todos los alimentos fermentados son probióticos?

No. El yogur, el kéfir, el chucrut o el kimchi se elaboran con microorganismos, pero muchos no tienen identificadas las cepas, no se sabe cuántas llegan vivas o no se han estudiado sus efectos. Además, algunos se pasteurizan o se hornean después de fermentar (como el pan de masa madre), y los microorganismos ya no están vivos. Pueden ser alimentos estupendos, pero «fermentado» no es sinónimo de «probiótico».

La microbiota no es «la flora» que se «repuebla»

Verás expresiones como «regenerar la flora» o «repoblar el intestino». Son imágenes atractivas, pero la mayoría de los probióticos ingeridos pasan por el intestino de forma transitoria. Además, frases así son declaraciones de salud que no están autorizadas.

¿Qué se puede decir de los probióticos en España?

Aquí está el núcleo del asunto, y es más restrictivo de lo que parece al ver la publicidad:

  • Solo hay una declaración de salud autorizada para bacterias vivas: «los cultivos vivos del yogur o de la leche fermentada mejoran la digestión de la lactosa en las personas con problemas para digerirla», con Lactobacillus delbrueckii subsp. bulgaricus y Streptococcus thermophilus en una cantidad mínima de 108 unidades formadoras de colonias por gramo. Lo recoge la propia AESAN.
  • La palabra «probiótico»: la guía de aplicación del Reglamento (CE) 1924/2006 consideró que «contiene probióticos» implica un efecto en la salud, y durante años la AESAN no lo admitía. En noviembre de 2020 la AESAN cambió de criterio y, invocando el principio de reconocimiento mutuo (Italia ya lo permitía), aceptó que el término aparezca en la etiqueta de alimentos y complementos vendidos en España. Es una decisión provisional, hasta que haya un criterio común europeo, y no autoriza ninguna declaración de salud.
  • Lo que sí pueden llevar algunos productos son declaraciones autorizadas de otros ingredientes. Por ejemplo, el Solgar Ultibio Inmune lleva vitaminas A, D y B12, que contribuyen al funcionamiento normal del sistema inmunitario: esa frase se refiere a las vitaminas, no a las bacterias.

Si quieres entender la lógica general, tienes qué pueden prometer los productos y qué es la EFSA.

¿Y la investigación?

Existe y es abundante. Revisiones independientes, como las de la Colaboración Cochrane, han estudiado cepas concretas en situaciones concretas, por ejemplo durante un tratamiento con antibióticos. Pero esas conclusiones se refieren a cepas, dosis y personas específicas, no se pueden trasladar a cualquier producto y no equivalen a una declaración autorizada. Para valorar un estudio, te ayudará cómo leer un estudio científico.

Probióticos en InZoe

En nuestro catálogo tienes varias fórmulas con cepas identificadas en la etiqueta:

Cómo tomarlos, con o sin comida y qué hacer si estás con antibióticos lo explicamos en cómo tomar probióticos.

¿Quién debe tener precaución?

  • Personas con el sistema inmunitario muy debilitado o enfermedades graves: el NCCIH advierte de que el riesgo de efectos perjudiciales es mayor en ellas, y la revisión Cochrane de 2019 recoge eventos adversos graves en niños muy inmunodeprimidos o con catéter venoso central.
  • Bebés prematuros: se han descrito infecciones graves; la FDA lo ha advertido a los profesionales sanitarios. Nunca sin indicación médica.
  • Embarazo y lactancia: consulta antes con tu profesional.
  • Alergias: revisa los ingredientes; algunos productos llevan derivados lácteos (como el calostro) o almidón.

Preguntas frecuentes

¿Para qué sirven los probióticos?

Depende de la cepa y de lo que se haya estudiado con ella. En la UE solo está autorizada la declaración de los cultivos del yogur sobre la digestión de la lactosa; cualquier otra promesa genérica no está autorizada.

¿Qué diferencia hay entre probióticos y prebióticos?

Los probióticos son microorganismos vivos; los prebióticos son sustratos, normalmente fibras, que alimentan a los microorganismos del intestino.

¿El yogur es un probiótico?

Contiene bacterias vivas y tiene una declaración autorizada sobre la digestión de la lactosa, pero no todo yogur ni todo fermentado cumple la definición completa de probiótico.

¿Se puede poner «probiótico» en la etiqueta en España?

Sí, desde la decisión de la AESAN de noviembre de 2020, de forma provisional y sin acompañarlo de beneficios para la salud.

¿Los probióticos tienen efectos secundarios?

En personas sanas tienen un largo historial de uso aparentemente seguro, aunque hay pocos estudios de seguridad detallados. El riesgo aumenta en personas inmunodeprimidas, gravemente enfermas y bebés prematuros.

Bibliografía

  • FAO/OMS. Guidelines for the Evaluation of Probiotics in Food. Informe del grupo de trabajo, 2002.
  • Hill C, et al. Expert consensus document: The International Scientific Association for Probiotics and Prebiotics consensus statement on the scope and appropriate use of the term probiotic. Nat Rev Gastroenterol Hepatol 2014;11:506-514.
  • AESAN. Declaraciones nutricionales y de propiedades saludables: probióticos.
  • FoodNavigator / NutraIngredients. Spanish agency approves use of term ‘probiotic’ on food and supplements, 2 de noviembre de 2020.
  • NCCIH (National Institutes of Health). Probiotics: What You Need To Know.
  • Guo Q, et al. Probiotics for the prevention of pediatric antibiotic-associated diarrhea. Cochrane Database Syst Rev 2019;4:CD004827.
  • Reglamento (UE) n.º 432/2012 de la Comisión, lista de declaraciones autorizadas de propiedades saludables.

Última revisión: 4 de octubre de 2026. Equipo InZoe.

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